Voz Editorial “La Celebración del Dìa Nacional del Trabajador”, 29-4-2017
Apenas le quedan horas al glorioso mes de Abril, sede de la Gesta Patriótica más importante del Siglo pasado, nos referimos a la Revolución Constitucionalista del 24 de Abril de 1965, que lideró el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñò y que se convirtió en una referencia importante en las luchas de los pueblos del mundo por su liberación.
Despedimos el mes de Abril, para dar paso al mes de Mayo, con su primer dìa dedicado en el plano nacional a la clase obrera, que por obligatoriedad se levanta dìa a dìa encender el motor del desarrollo, sin importar los sacrificios que conlleve.
En las décadas del 60 y 70, la celebración del Dìa Nacional del Trabajo, tenía un matiz más político que reivindicativo, pues el pueblo dominicano tenía por delante al Gobierno de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, que de manera bestial negaba la libertad al obrero a sindicalizarse y mataba sin piedad a lo mejor de la juventud revolucionaria.
Sacado del poder el balaguerato el 16 de Agosto de 1978, a través del Gobierno de Don Antonio Guzmàn Fernàndez, los líderes obreros retornaron del exilio, los apresados fueron liberados de las cárceles y el derecho a reunirse fue restaurado por las autoridades correspondientes.
En medio de esa apertura a la libertad sindical, surgieron turpenes en la Central General de los Trabajadores (CGT), que desvirtuaron de manera deshonrosa las luchas reivindicativas de la clase obrera y los que no se arrodillaron ante el patrón, cayeron en manos de los partidos tradicionales y luego se vendieron al mayor postor.
A tantos años de esa inocultable tragedia, el Movimiento Sindical no ha logrado reponerse, para alegrìa de los gobiernos y del empresariado dominicano, que vive negando las más sentidas reivindicaciones a sus obreros y empleados.