Voz Editorial “El General Pinochet, un Ser que Nunca Debió Nacer”, 11-9-2015
Cuando el general Augusto Pinochet con el consabido apoyo del Gobierno de los Estados Unidos y la CÍA implantó en Chile la más sangrienta tiranía nunca antes vista, miles y miles de personas fueron asesinadas, desaparecidas y torturadas, tras el golpe militar que perpetró contra el Presidente Socialista, doctor Salvador Allende, ocurrido un día como hoy en el 1973.
Con amargos episodios recuerdan hoy los chilenos y quienes amamos la libertad, el cruel ataque al palacio de La Moneda, donde se encontraba el Presidente Allende y sus hijas, donde por desgracia perdió él la vida y también su hija Beatriz, que en ese momento tenía 7 meses de embarazo.
En ese entonces el general Augusto Pinochet, bajo el manto negro de militares y estrategas de la CÍA, desplegó una persecución tenaz en contra de los hijos de Los Andes y la Patria de Neruda, que militaban en el Partido Unidad Popular, asesinando a muchos en los estadios y cárceles, mientras otros eran enviados al destierro.
Por espacio de diez años de dictadura, Pinochet ordenó quemar los libros colocados en las Bibliotecas, cerró las Universidades y concentró a miles de personas en el Estadio Nacional de Fútbol, haciendo mutilar las manos del cantautor Víctor Jara, como señal de que esa suerte la podían tener muchos de los comprometidos con la iniciativa revolucionaria que había implantado el Gobierno de Salvador Allende.
Vistos los delitos de genocidio que cometió en Chile el general Augusto Pinochet, hemos planteado y seguiremos planteando al Todo podero que nunca debió permitir que su madre lo pariera, porque hasta desde niño abrazó la perversidad y las más crueles manifestaciones, que lo hacían ver ante sus semejantes como verdadero y serio criminal.