Voz Editorial “El Papa Francisco y Su Carta Enviada al Pueblo de Dios”,21-8-2018
Posiblemente por lo que observaba en su vida sacerdotal y vislumbrando lo que esperaba a lo largo de su mandato, el Papa Francisco desde el mismo momento que inició su pontificado, creó una comisión para la protección de los menores, instruyendo a sus integrantes asumir una postura de “tolerancia cero”.
El mandato de la citada comisión ha sido violentado, si tomamos en cuenta el escalofriante informe revelado por la Corte Suprema de Pensilvania, de Estados Unidos, que documenta 300 supuestos casos de “sacerdotes depredadores” sexuales contra menores en la Iglesia.
Ante esos horribles casos y otros en Chile, donde sacerdotes violaban monjas hasta menores de edad, el Papa acaba de enviar una carta a todos los católicos para expresar “vergüenza” y “arrepentimiento” por esos abusos y reconocer que la Iglesia no supo actuar ni reconocer la gravedad del daño que se estaba causando.
Admite que “mirando hacia el pasado nunca será suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado”, y es que, “mirando hacia el futuro, nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”.
Todos los que nacimos a la sombra de la Iglesia Católica, estamos en la obligación de apoyar todo cuanto dice el Papa Francisco en su Carta Enviada al Pueblo de Dios, porque antes y ahora los abusos a menores por parte del clero son “un crimen” y no solo “un pecado”.
Sin pretender exagerar, las estructuras de la Iglesia Católica y de otras nominaciones religiosas, deben ser saneadas para preservar su sagrada existencia y por la paz que merecen los padres que envían a sus hijos a los centros religiosos.