Voz Editorial “Los 50 años del Destierro del coronel Caamaño”, 22-1-2016
Contrario a lo que sucedió en la intervención militar yanquis de 1916, el pueblo dominicano a partir del 28 de abril de 1965, con el liderazgo del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, enfrentó con mucha gallardía y sentido patrio a las tropas invasoras del gobierno de los Estados Unidos.
Tiene mucho de verdad la afirmación del coronel Caamaño Deñó, cuando dijo “No vencimos, pero no lograron vencernos”, sin embargo para levantar la Revolución Constitucionalista que buscó restaurar la vida constitucional del país y la vuelta al poder del profesor Juan Bosch sin elecciones, entre una y otras cosas, se cometieron grandes errores, que aun pagamos con sangre.
Uno de esos errores fue la entrega de las armas, que acompañó aceptar la designación del coronel Caamaño Deñó como agregado militar en la ciudad de Londres, a sabiendas que eso significaba un destierro para el líder de la Revolución, que en consecuencia dejaba en el desamparo a los militares y civiles constitucionalistas.
Al cumplirse hoy 50 años del destierro del coronel Caamaño, es un acto de justicia recordar los tantos jóvenes izquierdistas y combatientes constitucionalistas que de manera selectiva fueron ubicados y asesinados por las autoridades de la CIA y militares al servicio del Gobierno de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, presuntamente para evitar la instalación en el país de una segunda Cuba Socialista.
En ese diseñado operativo imperialista fueron eliminados, Amín Abel Hasbún, Otto Morales, Henry Segarra, Milton Diloné, Maximiliano Gómez, Ignacia Javier, William Miéses, Orlando Martínez y Amaury Germán Aristy, entre otros tantos que inclusive integraron las Trincheras del Honor.
Paz a sus restos y que sus ejemplos vivan entre cada uno de nosotros.