Voz Editorial “La Reapertura de la Zona de Tolerancia”, 8-2-2016
En las décadas del 70 y 80, el Movimiento Clubistico junto a Grupos Organizados de la Iglesia Católica, lograron el cierre casi en totalidad de los bares, prostíbulos y billares, porque en estos negocios de mala reputación se producían riñas y escándalos, que impedían el sueño de sus vecinos y a diario ponían en peligro vidas.
Ante tan digna reivindicación de aquel entonces, las autoridades municipales y provinciales, se vieron compelidas a crear una Zona de Tolerancia para esos infernales negocios, ubicada en terrenos de Camino al Medio, salida a la comunidad de Hatillo.
Por las tantas quejas que han originado el festival de instalación de centros cerveceros, colmadones y restaurantes en la salida de Santo Domingo, la gobernadora civil de Duarte, ingeniera Miledys Núñez, el alcalde municipal, ingeniero Félix Rodríguez y las autoridades de la Policía y Ministerio de Medio Ambiente, debieran ubicar unos terrenos en los cuales se puedan trasladar esos negocios.
Desde hace años hemos defendido las buenas inversiones que se puedan realizar en esta ciudad con miras al desarrollo que otros pueblos exhiben en sus estructuras comercial y vial, pero por igual hemos objetado que esas inversiones busquen dañar a segundo y solo sirvan para enriquecer los vicios y la intranquilidad ciudadana.
Ante esa y otras situaciones, nos unimos a los vecinos de las urbanizaciones La Piña y El Tejar, que reclaman a las autoridades competentes el cierre de varios centros cerveceros y restaurantes, razón de que estos a diario producen ruidos ensordecedores y se han convertido en escenarios para riñas y balaceras en horas de la noche.
El alcalde municipal y las restantes autoridades no pueden esperar que la sangre llegue al rìo, para escuchar el grito desesperado de esos ciudadanos, que posiblemente votaron por ellos en las elecciones pasadas para que hoy legislen a su favor.