Voz Editorial “El Alto al Fuego en la República de Colombia”, 23-6-2016
El pueblo cubano, el mismo pueblo del comandante Fidel Castro y Josè Martì, cuyo suelo fue pisado por las botas gloriosas del general Máximo Gòmez y el líder guerrillero el Che Guevara, hoy se viste de gloria al convertirse en sede de la firma que compromete el cese al fuego entre el Gobierno Colombiano y la FARC.
Cuando el presidente Juan Manuel Santos y los líderes de la guerrillera estampen sus firmas, sirviendo de testigos numerosos presidentes de América Latina, incluyendo nuestro presidente Danilo Medina, se estaría iniciando el camino para la paz definitiva en Colombia y dando así por terminado uno de los conflictos armados que mayor número de muertos ha producido en esta zona del mundo.
Ambas partes encontraran obstáculos en el camino a recorrer, sobretodo el espinoso esquema de desarme de los guerrilleros y pero como hay voluntad para hacerlo ante los testigos y los ojos del mundo, dudamos que la firma del alto al fuego confronte dificultades de fuerza mayor.
Sin embargo visto los crímenes que se originaron en nuestro país en el 1965, tras los militares y los civiles que integraron los Comandos Constitucionalistas deponer las armas para poner fin a la Revolución, hoy mismo el líder de la FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, tiene que pisar muy fino para no dejarse engañar, tal y como le sucedió al coronel Francisco Alberto Caamaño Deñò.
No aprovechar esta oportunidad para la paz en el pueblo colombiano, sería un error garrafal, del cual solo se alimentaría el Imperialismo Norteamericano que vive azuzando guerras e invasiones, para vender al mayor postor las armas que producen en sus industrias.
Si este grandioso acto en el pueblo cubano consolida la democracia en América Latina, bienvenido el alto fuego entre el Gobierno Colombiano y la FARC.