Voz Editorial “Los 34 Años de Muerte de Don Antonio Guzmàn Fdez.”, 4-7-2016
Con rabia y decisión el país asistió a las urnas el 16 de Mayo de 1978, para quitarse de encima al Gobierno de los 12 años del doctor Joaquín Balaguer, que asesinó, desapareció y deportó a lo mejor de la juventud, que con ansia propia desde los clubes, grupos estudiantiles, sindicatos y entidades de la Izquierda, reclamaba justicia, libertad y paz para cada ciudadano nacido en la nación dominicana.
El gran favorecido con esa decisión del pueblo dominicano fue el empresario santiagués, Silvestre Antonio Guzmàn Fernàndez, quien había sido funcionario del Gobierno Constitucional de la República en Armas, que lideró el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñò.
Tan pronto asumió la presidencia el 16 de Agosto de 1978, don Antonio inició un proceso de “despolitización” de las Fuerzas Armadas y la Policía, delineó políticas para del desarrollo agrícola, nacionalizó la empresa minera La Rosario y promulgó la Ley de Amnistía, que permitió la libertad de los presos políticos y que permitió el regreso de decenas de exiliados políticos del régimen criminal del balaguerato.
Faltando apenas 43 días para terminar su mandato de èxitos y logros muy difíciles de no reconocer por la reacción rancia del país, la madrugada del domingo 4 de Julio de 1982, se pegó un tiro en la cabeza en su despacho del Palacio Nacional, quizás preso de la desesperación que estaba viviendo en ver a parte de su familia y allegados envueltos en actos de corrupción, que la justicia aún no ha cobrado.
Un hombre de la estatura administrativa y de justicia de don Antonio Guzmàn Fernàndez, es merecedor de mejores reconocimientos del pueblo dominicano, jamás provenientes de su amado PRD, que en las últimas elecciones vendió al mayor postor sus principios revolucionarios y de liberación, que fueron su norte desde su fundaciòn en el 1939. ¡Paz a los restos de Don Antonio Guzmàn Fernàndez!!!