Voz Editorial “El Poder de la Corrupción Administrativa”, 3-8-2015
Derrocado el Gobierno del profesor Juan Bosch por un golpe de estado el 25 de Septiembre de 1963, con raras excepciones, hemos transitado por el fango de la corrupción, el engaño, el transfuguismo y otros actos maliciosos de la época, que se manifiestan en funcionarios y legisladores.
De los funcionarios poco hay que hablar, razón de que es ya común que asalten el Estado tal y como si fuera un botín, del cual pueden hacer uso y repartos a su antojo, sin encontrar resistencias reales del Poder Ejecutivo y quienes ejercen el Poder Judicial, en sus distintas manifestaciones.
Desde aquella tarde del 15 de Diciembre de 1973, se sembró la idea que al fundar el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), esta entidad surgía para crear ilusiones sanas y alcanzables, no para ser un botín a ser asaltado para llenar vanidades ni ser un instrumento de ascenso social.
Encaramos al PLD por el ser el partido que olvidando el mandato de su fundador, el siempre recordado profesor Juan Bosch, ha construido el mayor número de funcionarios y legisladores a quienes el liderazgo de la Sociedad Dominicana les atribuye fortunas muy difícil de justificar ante las autoridades del Ministerio Público.
La prostitución partidaria y su conversión en un botín, ha sido en los últimos años una forma perversa de corromper todo lo que toca, muy especial los partidos de cortes progresistas, inutilizándolos en su esencia y en su práctica como instrumentos de cambios.
Posiblemente es mucho pedir, pero lo que queda de ese peledeismo histórico y liberador de 1973, bien podría resurgir desde las cenizas, para reivindicar bandera ética y moral de su mentor, profesor Juan Bosch.