Voz Editorial “Los Cambios en la Diócesis de San Fco. de Macorís”, 14-9-2016
En el discurso de toma de posesión del nuevo arzobispo metropolitano de Santo Domingo, monseñor Francisco Ozoria, apostó a trabajar para que las prédicas, los sermones y las homilías se trasladen a las calles, barrios y comunidades del campo, tal y como orienta el Papa Francisco.
En un momento que más de un 95% de los sacerdotes lucen acomodado dentro de cuatro paredes de cada Iglesia, es una tarea muy difícil que éstos religiosos se tiren a los barrios donde se anidan delincuentes que matan por encargado, narcotraficantes que compran hasta los oficiales de la DNCD y donde los ciudadanos carecen de los más elementales servicios públicos.
Quizás por mandato de monseñor Ozoria y por el decir del Papa Francisco, monseñor Fausto Ramòn Mejìa Vallejo ha iniciado una revolución administrativa en la Diócesis de San Francisco de Macorís, disponiendo traslados de sacerdotes de un lugar a otro, algunos de los cuales se veían intocables por la labor realizada en sus respectivas comunidades.
Los cambios administrativos han impactado en los sacerdotes Fèlix Rosario, Jesús Marìa Baret, Oscar Peña y Carmelo Santana Jerez, que de alguna manera buscaron reivindicar la impecable labor en las décadas del 70 y 80 del padre Abel Aranda.
Ojalà que los traslados de estos prominentes sacerdotes no sean el producto de una rabiasca de un obispo, que por razones de edad, deberá presentar carta de renuncia al Papa, como lo establece el Código de Derecho Canónico, en su artículo 401.
Queda por ver si son en busca de instaurar el camino de evangelización, que tanta falta hace en estos tiempos de familias destruidas, jóvenes presos del narcotráfico y funcionarios que se llevan en las uñas los dineros del erario público.